La Ley de la Segunda Oportunidad puede paralizar los embargos

Con la Ley de la Segunda Oportunidad se puede lograr la paralización de los embargos que se hayan trabado sobre tu nómina o sobre bienes y derechos que sean necesarios para tu actividad empresarial o profesional, como paso previo para poder alcanzar la deseada exoneración o perdón de las deudas.

Como explicamos en nuestra web, para alcanzar la exoneración de las deudas es necesario pasar por tres fases. En la primera de las fases se solicita a un Notario (si no eres considerado autónomo o empresario) o a un Registro Mercantil o Cámara de Comercio (si eres considerado empresario o autónomo) que admita una solicitud de acuerdo extrajudicial de pagos y nombre a un Mediador Concursal, quien tratará de alcanzar un acuerdo con tus acreedores.

El Notario, Registro Mercantil o Cámara de Comercio revisa la solicitud y los documentos que se adjuntan a la solicitud (nóminas, antecedentes penales, etc.).

Cuando el Notario, Registro Mercantil o Cámara de Comercio admite a trámite la solicitud, entonces dirige una comunicación al Juzgado que será competente para después tramitar el concurso de acreedores (la Segunda Fase). Desde esa comunicación:

a) Los acreedores no podrán iniciar, ni continuar ejecución judicial o extrajudicial alguna sobre el patrimonio del deudor mientras se negocia el acuerdo extrajudicial hasta un plazo máximo de tres meses. Es decir, en esos tres meses no cabe iniciar embargo alguno y los iniciados deben quedar paralizados (salvo créditos públicos que no se ven afectados en esta fase)

b) No podrán continuarse ejecuciones hipotecarias sobre bienes o derechos que resulten necesarios para la continuidad de la actividad profesional o empresarial del deudor ni sobre su vivienda habitual.

c) Y no podrán anotarse en el Registro respecto de los bienes del deudor embargos o secuestros posteriores a la presentación de la solicitud del nombramiento de mediador concursal, (salvo acreedores públicos).

En la segunda Fase, una vez que se declara el concurso de acreedores:

a) No podrán iniciarse ejecuciones singulares, judiciales o extrajudiciales, ni seguirse apremios administrativos o tributarios contra el patrimonio del deudor. No cabe embargo nuevo alguno.

b) Las ejecuciones iniciadas deberán paralizarse (con algunos supuestos especiales, en el caso de los embargos administrativos). Es decir, los embargos quedan en suspenso.

NO hay que olvidar que, una vez que se obtenga del Juez el auto de exoneración, las deudas relacionas con los embargos desaparecen y los acreedores cuyos créditos se extingan no podrán iniciar ningún tipo de acción dirigida frente al deudor para el cobro de los mismos.